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Historias de un Coleccionista

Por Luis C. López Morton Zavala


Mercado de pulgas Ignacio Chávez en Avenida Cuauhtémoc


Es domingo y son las diez de la mañana, está lloviendo muy finito, aunque el cielo está encapotado, recojo a mi hijo Ted en su casa y tomamos Avenida de los Constituyentes rumbo a Avenida Chapultepec, para encontrarnos con Avenida Cuauhtémoc y llegar al tianguis o mercado de pulgas Ignacio Chávez.

Estacionamos el coche frente al parque (muy cómodo estacionamiento público) y nos cruzamos al parque donde todavía algunos de los puestos no estaban completamente instalados porque estuvo lloviendo con fuerza más temprano.

Empezamos el recorrido alrededor del parque donde se encuentran los puestos que hacen el mercado. ¿Qué es lo que queremos comprar? no sabemos, cuando lo veamos sabremos que venimos por eso.

Es un tianguis, por lo que vimos, que se especializa en juguetes, muchos coches a escala, varios todavía en sus empaques originales, otros ya no, autos de carreras, Hot Wheels de los años setenta, ochenta, noventa, Corgis toys, Matchbox, autos de promociones de compañías, algunos autos de control remoto, Shucos alemanes, además de gran variedad de otros juguetes; nos detenemos en un puesto donde la dueña tiene muchos coches con faltantes de llantas, descuidados, muy jugados y le pregunto quién compra estos coches, me contesta que hay muchos compradores aficionados a restaurarlos y una vez que los terminan quedan “mejor que cuando salieron de la agencia” comenta, Ted compra dos Jaguares color verde inglés con el número 40, todavía en su cartón y burbuja transparente, ochenta pesos cada uno, francamente se me hizo muy correcto el precio.

Seguimos el recorrido y vemos muebles, platos de porcelana, fierros viejos, revistas y libros, algunos objetos de plata, objetos religiosos, lámparas, un especialista en teléfonos de disco de colores, otro especializado exclusivamente en objetos promocionales de Coca-Cola. Hay lugares donde se ve un hueco en el que seguramente estaría otro puesto, pero la lluvia no los dejó trabajar hoy, pero son esa lluvia y el cielo gris los que hacen que el recorrido tenga una atmósfera de película francesa de los años cincuenta.

Continuamos caminando por la periferia del parque y en un puesto escuchamos a José José cantando “Amar y querer”, pequeño homenaje a El príncipe de la canción en el tianguis, y claro que hay un puesto que vende discos LP’s de 45 rpm, podemos ver y reconocer varias de las cubiertas que en muchos casos eran obras de arte, toda una industria que ha cambiado enormemente.

Por mi lado veo en un puesto dos autos de carreras, de cuerda, de la marca Shuco, en $1,500 pesos cada uno y en ese momento percibo un camión color amarillo de la marca Matchbox que transporta cemento Portland, el no. 51 de la serie, al observarlo inmediatamente trae a mi memoria una vez que íbamos mis hermanos y yo con mi mamá manejando su Peugeot 403, yo venía en el asiento delantero y mis cinco hermanos atrás. Jorge, uno de mis hermanos, se venía peleando conmigo porque quería precisamente el camión de cemento igual al del puesto, mi mamá en la desesperación de venir manejando y del forcejeo de Jorge en el asiento trasero y yo en el delantero, dio un grito y la orden para que inmediatamente le diera el camión a Jorge y que dejáramos de pelear. En ese momento lancé el camión hacia atrás, el único problema es que el quemacocos del Peugeot se encontraba abierto y el camión voló saliendo por el quemacocos, obvio que se perdió y se acabó el objeto del deseo y así el forcejeo. Así pues, lo compré por doscientos pesos para mantener ese recuerdo, al entregar el dinero al vendedor inmediatamente se persignó ya que era su primera venta del día.

Los tianguis o mercados de pulgas son fuente de inspiración para muchos, son lugares donde concurren coleccionistas, compradores ricos, pobres, conocedores, tímidos por ser la primera vez, buscadores de tesoros, diletantes, ociosos, turistas, mirones, es un lugar para todos los gustos y bolsillos y hay ciertos objetos que solo ahí se pueden encontrar. En algún libro o revista leí que Picasso, cuando todavía no era famoso, compraba telas viejas para poderlas reutilizar.

Muchas colecciones y coleccionistas comenzaron con la compra de algún objeto en un tianguis en un día lluvioso como ha sido hoy todo el día.
Mi_morton

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